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Nací en Sofía, capital de Bulgaria, hace ya más de 80 años. Llegué pequeño a Venezuela y usurpé la nacionalidad de acá, lo cual me ha valido mucho. He sido guerrilero, profesor universitario, diputado, ministro, candidato a presidente, editor de periódicos y hasta mujeriego, padre y abuelito...

miércoles, 22 de junio de 2011

Juan Carlos Zapata, la historia de un esquirol

“Dios no habría nunca alcanzado
al gran público sin la ayuda del Diablo”
Jean Cocteau
Escritor francés

Juan Carlos Zapata, un llanerito a lo Juanga
A propósito de Juan Carlos Zapata, la mano derecha de Petkoff, y para quienes no lo conozcan, reseñaremos algunos aspectos de su trayectoria. Aunque no creemos en aquello de que “Dios los cría y el Diablo los junta”, ustedes sacarán sus propias conclusiones. El personaje en cuestión nació en Guadualito el 23 de diciembre de 1960. Vino a Caracas para estudiar en la UCV a finales de los años 70.

A mediados de los años 80, se graduó en la Escuela de Comunicación Social. No obstante, desarrolló su tesis de grado sobre Brasil en la Escuela de Estudios Internacionales, de la Facultad de Economía. Allí conoció el amor.

Zapata vivió en una residencia estudiantil en San Bernardino, muy cerca del Liceo Tirso Molina y de la casa de Pompeyo Márquez. En aquellos años, el Sindicato Nacional de la Prensa (SNTP) y la Escuela de Comunicación Social coordinaban pasantías remuneradas para estudiantes en medios impresos.
A Juan Carlos le correspondió El Universal, experiencia que lo llevó a encontrarse a sí mismo, y no nos referimos a sus desviaciones de género, sino a su alto sentido del jalabolismo. Una vez finalizadas las prácticas, Zapática se la jugó: se quedó trabajando gratis para el diario, lo cual lo convirtió en el primer pasante esquirol de la historia.


José Vicente Rangel montó tienda
aparte en sus carrera hacia Miraflores

Durante la campaña electoral de 1983, el “llanerito rosa” optó por apoyar a José Vicente Rangel y a su Nueva Alternativa. Salió a pegar afiches, participó en mítines, recorridos y giras. Sin embargo, sus contubernios en la Escuela de Estudios Internacionales lo llevaron a relacionarse con el teodorismo, porque la lista de maricones internacionalistas seguidores de Petkoff es larga. El catire los atrae más por su físico que por sus ideales. Y lo mejor aún, él los explota y saca provecho de esa situación. ¿Enamoramiento platónico?

Una vez graduado, y como ocurre generalmente a los esquiroles, El Universal no lo contrató. Así pasó por la corresponsalía de El Impulso en Caracas; luego, fue redactor de la revista Número, allí tuvo de jefe al teodorista Manuel Felipe Sierra, el tribuno de los botiquines. Después se fue con un contrato temporal al departamento de prensa del Banco Central de Venezuela; posteriormente, llevó de Raúl Lotito muchas patadas por el culo en la revista Dinero. Así, sin saber nunca nada de Economía o de Finanzas, fue fabricando un falso currículo de periodismo económico.

El hijo ilustre de Apure vende la idea de que se especializó en información económica. En realidad, fue gracias a sus gustos sexuales que se relacionó con ciertos inversionistas del mundo bursátil. En ese ámbito hizo muy buenas relaciones con yuppies libertinos como Moris Beracha con quien tuvo un tórrido romance en los noventa. Comenzó a escribir sus catálogos sobre los poderosos en Venezuela y con la aparición del salmón “Economía Hoy”, María Di Mase, heredera del quebrado Grupo Construcción, le dio la oportunidad al, ya para entonces, maquillador del capital bursátil.

Zapata se instaló en las cómodas instalaciones del diario económico en La Candelaria y desde ahí con insumos de la redacción montó una especie de agencia paralela de noticias económicas que vendía a la prensa de la provincia. El chuleo fue descubierto por la propietaria y el despido fue instantáneo.

El fablistán cogió sus macundales y se marchó. No sin antes llevarse todo el software que el periódico había comprado para analizar y archivar la información bursátil nacional e internacional; también se embolsilló la base de datos y, hay quienes aseguran que se llevó un perfume francés de la Di Mase.

“Ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”. Programas de computación en mano, creó junto al periodista Manuel Malaver el Confidencial Descifrado. A Zapata no le ha ido nada mal. Entre sus activos cuenta con dos apartamentos; uno en Los Palos Grandes y otro en El Bosque. Tiene además una linda casa en la Colonia Tovar, donde da rienda suelta a sus fantasías sexuales. Recientemente, compró una lujosa camioneta.

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