El 21 de diciembre de 1999, después de lo que calificó como “ocho meses verdaderamente excitantes”, Teodoro se despidió de la dirección del diario El Mundo. Fue un embarazo sin parto. Quedó preñado de las ilusiones que engendra el poder de la tinta.
Petkoff argumentó que en vista de las tremendas presiones ejercidas por el Gobierno sobre la familia Capriles-López, y debido a que las razones de tal presión tenían que ver con su condición de director del vespertino, de común acuerdo, se había decidido su separación del cargo.
